"Sobreviviente de Chiloeches relata su valentía: 'Bloqueé la puerta y salte la valla tras oír los gritos'"
GUADALAJARA, 11 de noviembre. Un relato desgarrador emergió en la segunda jornada del juicio por el crimen en Chiloeches, donde la tragedia invadió el hogar de una familia. Y.V.F., hijo de las víctimas, compartió su experiencia de terror al escuchar los gritos de su padre y su hermana en la fatídica madrugada del 12 de abril de 2024, cuando todo aparentemente comenzó con un intento de robo que rápidamente se tornó en un horror inimaginable.
Recordando los momentos críticos, Y.V.F. narró cómo despertó alrededor de las 3:00 horas, sobresaltado por ruidos extraños y posteriormente por los gritos de su padre. Él se describió a sí mismo como un instinto en acción, bloqueando su puerta antes de decidir saltar la valla para escapar. “Lo supe por el silencio que siguió a los gritos, no podía ser bueno”, confesó con la voz entrecortada, mientras recordaba el momento de encontrar a su hermana en el suelo.
En su testimonio, el joven caracterizó a su familia como “normal”, enfatizando que la relación era buena a pesar de “algunos roces” entre su hermana y su padre. Sorprendentemente, su madre se encontraba en casa esa noche debido a una lesión, un hecho que resultó ser crucial. Y.V.F. también reveló que su hermana había estado involucrada con C.B.M., quien había sido objeto de una orden de alejamiento, mientras que sus padres guardaban dinero y objetos de valor sin conocer el riesgo que ello implicaba.
La noche del crimen, la familia se había ido a dormir relativamente temprano, y aunque Y.V.F. conocía a su hermana y su pareja, el contacto previo con los acusados fue mínimo. Cuando se le preguntó sobre las consecuencias legales, expresó claramente su deseo de buscar justicia y compensación por la pérdida de sus seres queridos, además de admitir la necesidad de tratamiento psicológico tras el impacto de los eventos.
El juicio también reveló detalles sobre los acusados a través del testimonio de A.M.M., amigo de los tres implicados, quien admitió que conocía los planes para el robo en la casa de la familia. En sus declaraciones, A.M.M. se mostró sorprendido por la gravedad de los sucesos a pesar de que las conversaciones sobre el crimen no parecían ser tomadas en serio en su momento. Relató cómo C.B.M. deseaba esperar a que los padres de su novia estuvieran ausentes para proceder con el robo.
En una compleja trama, también declararon la pareja de F.P.S., quien, amparándose en su relación con el acusado, respondió solo a las preguntas del abogado de la defensa. Su testimonio describió a F.P.S. como “una persona normal”, aunque reconoció que tenía conocimiento de su consumo de drogas, lo que añade otra capa a los retos que enfrenta la justicia en este caso.
Un vigilante de la urbanización donde ocurrió el crimen también testificó, indicando que había notado un comportamiento sospechoso en un vehículo que parecía estar vinculado a los acusados. Su observación se sumó a la ya compleja red de testimonios y pruebas presentadas ante el tribunal, donde se busca llegar a la verdad detrás de este horrendo suceso.
La Fiscalía ha solicitado penas severas: prisión permanente revisable para F.P.S. por el asesinato de la hija y 20 años por la muerte de cada uno de los padres, mientras que busca cinco años de cárcel para los cómplices. El juicio continuará con más testimonios de testigos y peritos, esperando desentrañar un caso que ha dejado una profunda herida en la comunidad.
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