Guardias y voluntarios de Urda reciben apoyo psicológico tras el accidente de tren
Guardias, militares y voluntarios de Urda tienen apoyo psicológico tras el accidente ferroviario. Qué significa y cómo se cuida a quienes atienden emergencias.
Los guardias civiles, militares y voluntarios que trabajan en el accidente ferroviario de Urda ya cuentan con apoyo psicológico. Un equipo especializado en emergencias les acompaña para que no se queden atrapados en lo que han visto.
La idea es sencilla: quien pasa horas junto a una tragedia recibe un impacto que el cerebro no procesa como algo normal. Por eso, los profesionales les ofrecen un espacio donde desahogarse y ordenar lo vivido antes de volver a su rutina.
La psicóloga Teresa Marín, que forma a cuerpos de seguridad y equipos de emergencia, explica que el trabajo es sobre todo preventivo. Sentir rabia, frustración o incluso culpa es algo habitual en estas situaciones, y no significa que alguien tenga un problema de salud mental.
Uno de los consejos clave es no entrar en bucle con las imágenes y sensaciones de esas jornadas. Cuando se abandona el lugar del accidente, conviene buscar otros pensamientos y dejar que las emociones salgan, hablando o simplemente ventilándolas.
Para el ciudadano de a pie, esto importa porque quienes nos atienden en una emergencia son personas, no máquinas. Cuidar su salud mental es también garantizar que sigan haciendo bien su trabajo y que el impacto no les acompañe durante meses.
Abraham Brando, del dispositivo de acompañamiento, recuerda que muchos llevan más de 24 horas en turnos de relevo sin descanso real. Por eso, insiste en que las propias unidades deberán hacer un seguimiento de sus efectivos cuando pasen las primeras 72 horas.
Lo que viene ahora es que los afectados se tomen en serio ese seguimiento y no minimicen lo que sienten. Si aparecen pesadillas, insomnio o irritabilidad persistente, lo recomendable es pedir ayuda cuanto antes y hablarlo con compañeros o con los servicios de apoyo de su cuerpo.