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Forenses revelan que padre de la tragedia de Chiloeches sufrió más de 30 puñaladas; madre e hija atacadas sorpresivamente.

Forenses revelan que padre de la tragedia de Chiloeches sufrió más de 30 puñaladas; madre e hija atacadas sorpresivamente.

GUADALAJARA, 12 de noviembre.

Este miércoles, las médicas forenses que llevaron a cabo las autopsias de las tres víctimas del brutal triple asesinato en Chiloeches (Guadalajara) testificaron ante el jurado popular. Confirmaron que E.F.G. y L.V. fueron atacadas por la espalda, mientras que A.E.V. fue objeto de un asalto de gran violencia, con más de treinta puñaladas que le dejaron escasas posibilidades de defenderse.

La tercera sesión del juicio en la Audiencia Provincial de Guadalajara, de gran relevancia, se centra en el triple homicidio ocurrido el 12 de abril de 2024. El acusado principal, F.P.S., es sospechoso de haber cometido estos asesinatos tras ser sorprendido intentando robar en la casa familiar. Las forenses describieron detalladamente las graves lesiones que presentaban las víctimas, subrayando la grave disparidad entre las heridas de A.E.V. y las del propio acusado.

De acuerdo con el análisis forense, las tres muertes se produjeron en un intervalo breve de tiempo, evidenciado por el estado de los cuerpos al ser encontrados en la casa, que posteriormente sufrió un devastador incendio presuntamente causado por el mismo F.P.S., quien se encuentra en el banquillo junto a dos jóvenes, C.B.M. y D.M.A., acusados de complicidad.

Una de las forenses señaló que L.V. fue la primera víctima encontrada, en las escaleras de la vivienda, donde sufrió múltiples apuñalamientos en la espalda y el cuello sin signos de defensa, siendo sorprendida desde atrás. Una de las heridas, que sería mortal, se describió como una incisión en el cuello compatible con un degüello, probablemente recibida al final del ataque.

En el caso de E.F.G., su madre, se documentaron trece puñaladas, al menos dos de ellas fatales, lo que sugiere que también fue atacada inicialmente por la espalda. Las forenses especularon que el asalto puede haber comenzado desde atrás y luego continuado en un frente más directo, ya que las lesiones indican un intento de defensa por parte de la víctima al tratar de aferrar el arma.

Las lesiones sufridas por A.E.V. fueron descritas como alarmantes; tenía más de treinta heridas, de las cuales tres fueron mortales, lo que hace imposible que hubiera sobrevivido incluso con atención médica inmediata. Una de las forenses subrayó que la víctima estaba desnuda, lo que incrementó su vulnerabilidad en el ataque.

A pesar de su gran complexión física, las expertas coincidieron en que A.E.V. no tuvo una lucha efectiva. Las pruebas indican que, aunque intentó defenderse y controlar el arma, las más de treinta heridas que recibió dejaron pocas oportunidades de resistencia.

El informe pericial también resaltó la desproporción entre las heridas del acusado y las de las víctimas, una diferencia que sugiere que no hubo un enfrentamiento equitativo. Las forenses no pudieron especificar si se utilizaron una o dos armas en el ataque a madre e hija, aunque apuntaron que las heridas de A.E.V. podrían haberse causado con una bayoneta y una navaja, armas que figuran en el caso.

En relación con los daños materiales provocados por el incendio, un perito testificó sobre dos focos de fuego en el chalé, aunque la mayoría de los bomberos no pudieron corroborar esta información de manera concluyente. Sin embargo, algunos indicaron que el origen del fuego podría haber sido intencionado.

El perito que valoró los daños del hogar aclaró que el incendio no fue causado por un fallo eléctrico. Detalló que el primer foco se localizó en la planta baja, donde las llamas consumieron completamente una habitación, y el otro en el vestidor del dormitorio principal, donde descansaban los padres.

El testimonio anterior incluyó a varios bomberos que respondieron aquella noche al incendio. El jefe de guardia recalcó que, al llegar al lugar, ya estaba en marcha el protocolo de víctimas, pues la Guardia Civil había advertido sobre la posible presencia de personas atrapadas en el interior.

Cuando accedieron a la residencia, encontraron a una mujer en la escalera con signos evidentes de apuñalamiento, la cual falleció a pesar de los esfuerzos de los servicios de emergencias. Poco después hallaron los cuerpos de A.E.V. y E.F.G. en el dormitorio principal, evitando moverlos para preservar la escena del crimen.

A pesar de los esfuerzos para extinguir el fuego, este se concentraba en una sola habitación, propagándose al resto gracias a los gases y humo. Uno de los bomberos recordó que al llegar al chalé, habló con el hijo de las víctimas y logró acceder por la parte trasera, localizando los cuerpos mientras el incendio aún estaba activo.

El proceso judicial continuará mañana con la declaración de agentes de la Guardia Civil y bomberos que participaron en la extinción del incendio y en la investigación de este trágico evento, mientras la Fiscalía solicita cadena perpetua revisable para F.P.S. por el asesinato de la hija y 20 años de prisión por cada uno de los padres. C.B.M. y D.M.A. enfrentan también una pena de cinco años por ser considerados cómplices necesarios.