Familiares y amigos de Ramy claman por justicia en los tribunales de Guadalajara, donde se presenta el sospechoso del asesinato.
GUADALAJARA, 7 de julio. La sala de justicia en Guadalajara vuelve a ser escenario de un clamor por justicia. Este lunes, el presunto responsable del asesinato de Ramy Virginia Taccarelli, de 41 años, se presentó ante los juzgados tras su detención y aprobación de prisión preventiva. El hallazgo de su cuerpo en una cueva en Ruguilla (Cifuentes) el 25 de junio ha dejado en shock a sus seres queridos, quienes se concentraron en las puertas del Palacio de Justicia exigiendo justicia con pancartas que resonaban con mensajes de lucha y solidaridad.
Después de más de dos horas de debate en los juzgados, el acusado fue escoltado por la Guardia Civil hacia su vehículo, mientras a su paso se escuchaban gritos de “asesino, asesino” provenientes del grupo de manifestantes. La atmósfera era tensa y emotiva, marcada por la tristeza y el clamor colectivo por la memoria de Ramy.
“Todas merecemos ser escuchadas”, “Ramy merecía vivir y ser escuchada”, “Justicia para Ramy”, y “Ni una más. Máxima condena para su asesino”, eran algunos de los mensajes que llevaban aquellos que compartieron la vida con ella, reflejando un fuerte sentido de comunidad y apoyo en este difícil momento.
El proceso judicial, que se desarrollará a través de un tribunal del jurado, ya tiene su proyección establecida por parte de la acusación particular. Según han confirmado fuentes cercanas al caso, la letrada Bianca Sharma ha anunciado que pedirán la pena máxima: prisión permanente revisable. Este enfoque responde a la gravedad de los eventos, que parecen estar rodeados de premeditación y alevosía, de acuerdo con las declaraciones de la abogada.
Sharma ha detallado sobre la naturaleza meticulosa del crimen, sugiriendo que el acusado había elaborado un plan con anticipación. Tras el homicidio de Ramy, el padre de su hija común presuntamente regresó a buscar a la niña, argumentando que viviría mejor con su madre —una frase que la letrada ha interpretado como una clara intención de destruir completamente a la familia.
La situación es aún más grave dado el contexto de denuncias previas contra el acusado por comportamientos abusivos. Ramy había buscado apoyo en el Centro de la Mujer de Guadalajara, pero nunca formalizó una denuncia por miedo, una realidad que destaca la complejidad y las dificultades que enfrentan muchas mujeres en estas situaciones, como ha señalado Sharma.
Oriana, hermana de Ramy, ha declarado que su hermana había estado intentando poner fin a una relación de maltrato que implicaba agresiones verbales y psicológicas diarias. En su angustia, Oriana ha subrayado que se sentía frustrada con el sistema, que pone demasiadas barreras a la hora de hacer una denuncia y acceder al asesoramiento necesario.
“Ella se marchó con él para proteger a sus hijos,” ha expresado Oriana, insistiendo en que este crimen no fue un acto impulsivo, sino un acto planificado. Desde la familia, la llamada a la justicia es clara: “Solo pedimos que se haga justicia”, ha enfatizado.
“Buscamos justicia porque un monstruo, a sangre fría, le arrebató la vida solo porque ella quería separarse. Es imperativo que recibamos el apoyo de la comunidad para que individuos así no sigan representando una amenaza en nuestra sociedad”, concluyó, reafirmando la importancia de la lucha contra la violencia de género y la necesidad de un cambio estructural en la respuesta institucional ante estos casos.
La familia se siente impotente y decepcionada ante lo que perciben como una falta de acción por parte de las autoridades en casos de violencia de género. Con un mes desde la desaparición de Ramy y aún sin poder identificar su cuerpo, Oriana ha reiterado su deseo de que el enfoque actual hacia estos casos cambie, exigiendo un compromiso real para garantizar la seguridad y el bienestar de todas las mujeres.
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