Despedida definitiva: Miguel, Amadora y Mari Paz marcan el adiós al Hospital Virgen de la Luz en Cuenca.
CUENCA, 19 de diciembre.
El Hospital Virgen de la Luz de Cuenca ha cerrado sus puertas tras más de seis décadas de servicio, despidiendo a sus últimos pacientes: Miguel, Amadora y Mari Paz, quienes inician un nuevo capítulo en sus vidas.
Mientras Miguel se dirige a una residencia para mayores, Amadora y Mari Paz han compartido un emotivo adiós. Amadora se tomará un respiro en su pueblo, Poyatos, antes de continuar su camino hacia 'La Frontera', mientras que Mari Paz regresa a Tarancón, donde la esperan sus hijos.
Amadora ha agradecido a los profesionales del hospital por su atención en los últimos días, un sentimiento que resuena entre todos los que han estado en el Virgen de la Luz. Ella y Mari Paz recorrieron juntas por última vez la planta, reafirmando la camaradería forjada en este lugar.
Los doctores que se despidieron de los últimos pacientess son Luis Benito y María José Hervás, ambos internistas con más de 30 años de dedicación en el hospital. Benito ha expresado su tristeza ante el cierre del centro, un lugar que se convirtió en su hogar durante tantos años. "Hemos vivido verdaderas historias aquí", confesó con nostalgia.
Hervás complementa el sentimiento de melancolía con una dosis de esperanza. Recordando su primera paciente, se compromete a llevar siempre en el corazón a la última que atendió en este emblemático hospital.
Ambos médicos han comenzado a trabajar en el nuevo Hospital Universitario, un espacio moderno y equipado que promete ser más cómodo y eficiente para los pacientes. "Es un lugar luminoso y bien dotado tecnológicamente, y estamos emocionados por lo que esto representa en términos de progreso", afirmó Benito.
Las enfermeras Beatriz Cañas y Lorena Lacort también se despidieron del Virgin de la Luz con sentimientos contrastantes. "El hospital ha sido mi hogar durante tres décadas, y nunca imaginé que este día llegaría", expresó Cañas, recordando tanto momentos de alegría como aquellos de despedida. "Estoy segura de que el nuevo hospital beneficiará mucho a nuestros pacientes", añadió.
La supervisora Lorena Lacort hizo hincapié en el esfuerzo colectivo de muchos profesionales que han trabajado con dedicación. Aunque siente tristeza por dejar atrás el hospital donde ha vivido numerosas experiencias, se muestra optimista sobre lo que el nuevo centro aportará a la comunidad de Cuenca.
Con la partida de Miguel, Amadora y Mari Paz, se realizó un simbólico cierre del Virgen de la Luz. La dirección del hospital ha informado que pronto comenzará la instalación de un vallado para limitar el acceso al antiguo edificio, preservando solo lo esencial, según palabras de José Antonio Ballesteros, gerente del área integrada de Cuenca.
Ballesteros agradeció el arduo trabajo de más de 200 personas que han estado involucradas en la transición hacia el nuevo hospital, así como el esfuerzo de más de 1,700 profesionales que han mantenido la atención en medio de desafíos. "Esta semana hemos realizado un 'test de estrés' al nuevo centro, y aunque estamos viendo ciertas incidencias, nuestra prioridad es que el paciente no las perciba", aseguró.
El nuevo hospital ha comenzado a operar, con la apertura de su servicio de hemodiálisis y actividades oncohematológicas, marcando así el comienzo de una nueva era en la atención sanitaria de Cuenca.
Aunque el Virgen de la Luz cierra sus puertas, el proceso de recolección de mobiliario adecuado para futuros usos sigue en marcha, mientras la comunidad espera saber qué futuro le depara al edificio que ha sido testigo de la historia de la ciudad durante tantos años.
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