Cierra la piscina Sonia Reyes en Guadalajara por riesgo de desplome, afectando a miles
La piscina cubierta Sonia Reyes en Guadalajara ha cerrado sus puertas de forma inmediata. La razón: un grave deterioro en su techumbre que puede ser peligroso para todos los que la usan a diario.
Los técnicos detectaron placas deformadas y dañadas por la humedad acumulada durante años. La estructura de madera está saturada y debilitada, lo que puede causar un accidente si una placa se cae en medio de los vasos. Por eso, el cierre preventivo era imprescindible para evitar una tragedia.
Este cierre afecta a muchos usuarios, clubes deportivos y vecinos que dependían de estas instalaciones para entrenar y mantenerse en forma. La situación provoca que muchas familias tengan que buscar alternativas, y que los clubes tengan que reorganizar sus entrenamientos en otros espacios.
El Ayuntamiento trabaja en una reforma urgente que costará más de 400.000 euros y durará todo el verano. La idea es reabrir la piscina en octubre, pero mientras tanto, se han organizado actividades al aire libre y se han buscado soluciones provisionales para no dejar a la gente sin opciones acuáticas.
Para quienes usan la piscina, esto significa una gran pérdida en su rutina diaria y en su salud. La situación pone de manifiesto los años de dejadez en el mantenimiento de las instalaciones públicas. La falta de inversión y el paso del tiempo han pasado factura, y ahora la seguridad de los ciudadanos está en juego.
¿Qué deberían hacer los afectados? Buscar las opciones que el Ayuntamiento ha puesto a su alcance, como la piscina de verano o las actividades en otros centros. También, sería conveniente que las autoridades aceleren las obras y garanticen la seguridad y la reapertura lo antes posible. La comunidad necesita soluciones, no más excusas.