ALBACETE, 2 de noviembre.
La Gerencia de Atención Integrada (GAI) de Albacete está innovando en el ámbito de la salud mental mediante un proyecto pionero que incorpora la danza como método terapéutico. Bajo el nombre "Reconecta: programa de danza y bienestar en hospitales", esta iniciativa se ha implementado en el Hospital de Día Juvenil y en la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario del Perpetuo Socorro desde principios de año.
La diseñadora de este programa, Sandra Fernández Blanco, expresa su compromiso con el potencial educativo y transformador de la danza, especialmente en la infancia y juventud. “Queremos que esta actividad alcance a colectivos vulnerables y proporcione herramientas para afrontar la vida adulta”, señala Fernández, enfatizando el valor del movimiento como aliado en el bienestar emocional.
Con cada sesión semanal, Fernández guía a los jóvenes participantes a través de dinámicas que incluyen ejercicios de conciencia corporal, trabajos en pareja, regulación emocional y momentos de relajación. Estas actividades están pensadas y coordinadas con el equipo de salud mental para garantizar un enfoque integral y participativo, con objetivos que abarcan lo físico, emocional, social y psicológico.
Los resultados de estas prácticas son prometedores: los ejercicios buscan mejorar la movilidad, disminuir el estrés, fomentar la socialización y elevar la autoestima de los participantes.
María Dolores Gómez Castillo, coordinadora y psicóloga clínica en la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria, ha observado cambios positivos en la actitud de las pacientes. “Hemos notado un gran interés y una mejor conexión emocional con la actividad, lo que también facilita su relación con otros y con el equipo terapéutico”, comenta.
Además, la inclusión de familiares en algunas sesiones ha sido crucial. Según Gómez Castillo, esta interacción ayuda a fortalecer los vínculos familiares en un momento tan delicado como el tratamiento de trastornos alimentarios.
Tras meses de actividad, las participantes han comenzado a expresar sus impresiones. Algunas revelan que “realizar movimientos en pareja ayuda a vencer la vergüenza y a conectar más fácilmente con los demás; es una forma de aprender a ser más consciente de mi cuerpo y abrirme a los demás”.
María Llanos Bote, psicóloga del Hospital de Día Juvenil, respalda la idea de que la danza va más allá de la simple actividad recreativa. “Diversos estudios muestran que el baile puede contribuir significativamente a la salud mental y al bienestar general”, afirma, destacando la importancia de integrar actividades de este tipo en un tratamiento multidisciplinario.
Bote también resalta que la danza favorece una comunicación horizontal entre pacientes y terapeutas, creando un ambiente de confianza ampliamente aceptado por los adolescentes involucrados.
Verónica Escrivá Sáez, terapeuta ocupacional, añade que esta actividad potencia la cohesión grupal y humaniza las relaciones en el entorno clínico, una idea que ha resonado en las VI Jornadas de Humanización organizadas por la GAI de Albacete.
José Miguel García, responsable de Humanización de la GAI, describió el programa como una “herramienta innovadora que transforma la experiencia hospitalaria en un proceso más enfocado hacia el bienestar a través del arte”.
Finalmente, Sandra Fernández concluyó con una reflexión sobre la importancia de llevar la cultura al ámbito hospitalario de forma continua: “No queremos que sea una experiencia pasajera, sino un proceso que permita a las personas ser partícipes activos y vivan en primera persona los beneficios de la danza”.
Este proyecto cuenta con el valioso apoyo de la Fundación 'la Caixa', y está expandiendo su alcance hacia otros hospitales como los de Villarrobledo y Hellín, mostrando un compromiso sólido con la innovación en salud mental en Castilla-La Mancha.
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