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La familia del imputado en el asesinato machista en Nohales intentó detenerlo sin éxito.

La familia del imputado en el asesinato machista en Nohales intentó detenerlo sin éxito.

CUENCA, 13 de enero. La segunda audiencia del juicio contra C.B. por el asesinato machista de Nohales ha comenzado con la emotiva declaración de los familiares del acusado, quienes intentaron en vano intervenir en su comportamiento la noche del trágico suceso.

Durante su testimonio, S.B., la hermana del acusado, reveló que la pareja había enfrentado problemas serios aproximadamente dos años antes del trágico evento. Además, comentó que la situación se intensificó tras la emisión de una orden de alejamiento. Expresó cómo el episodio de pasar la noche en la cárcel lo afectó emocionalmente; sostuvo un papel en sus manos que indicaba que era un "maltratador", lo que, según su relato, no dejó de atormentarlo.

La hermana del acusado subrayó que C.B. se había inscrito en Proyecto Hombre de forma voluntaria, con la esperanza de recuperar el control sobre su vida. En el contexto de ese día fatídico, narró que durante un permiso, la familia reunió para una comida, tras lo cual él se retiró supuestamente a trabajar limpiando marquesinas.

A medida que la tarde avanzaba y C.B. no regresaba, su madre intentó comunicarse con él para averiguar su paradero. En la noche, se escucharon ruidos en casa y, al salir de su habitación, S.B. presenció a su madre en el suelo. Desesperadamente, su madre le pidió que interviniera, pero no pudo alcanzarlo a tiempo.

Con un profundo sentido de impotencia, afirmó que "no llegué a tiempo, como ninguno de los que fuimos". Después, decidió regresar a casa para tomar el coche, ya que presentía que una tragedia estaba por desatarse.

Cuando finalmente llegó a Nohales, le informaron que había una pareja dentro de la vivienda, y tuvo que esperar allí hasta que C.B. fue arrestado, a lo que se añadió que los agentes le indicaron que debía volver a casa.

En medio del caos emocional, S.B. se detuvo en la rotonda del Alcampo y contactó a su hermano J.B. porque se sentía incapaz de continuar. En un acto de vulnerabilidad, mencionó que había borrado el número de su cuñada del teléfono por no querer ver sus fotos, y aclaró que su hermano tenía una orden de alejamiento con ella, aunque nunca notó que ella se sentía maltratada.

Por su parte, J.B. relató que recibió noticias sobre la situación del acusado por teléfono y emprendió camino hacia Nohales, pero se encontró con S.B. en el trayecto, lo que le impidió llegar a tiempo. No obstante, admitió que su hermano nunca le comunicó intenciones de dañar a su expareja.

En un desgarrador testimonio, M.J.R., la madre del acusado, recordó la angustiante búsqueda de su hijo después de la comida familiar. Su preocupación creció cuando, al verlo regresar esa noche, notó que parecía "ido, como poseído", y aunque trató de sujetarlo, casi fue derribada por él, algo que jamás había experimentado. Reconoció haber sentido un ataque de nervios y, aunque sabía que tenía el teléfono, no pensó en llamar a C.B.

Durante la sesión, también tuvo que identificar el cuchillo que se utilizó en el crimen, reconociendo que su hijo lo había tomado de su casa. Reflexionando sobre la relación de la pareja, mencionó que aceptar una ruptura no es fácil para alguien que realmente ama a su familia y recordó un episodio violento en el que él rompió una mesa frente a uno de sus hijos.

En esta primera parte de la jornada matutina del juicio del crimen en Nohales, también compareció como testigo la persona que había contratado a C.B. para la limpieza de las marquesinas del Ayuntamiento, que aportó su visión sobre la situación laboral del acusado.