Castilla-La Mancha implementa un protocolo y guía para abordar la violencia sexual en la atención sanitaria.
TOLEDO, 3 de julio.
En un paso significativo hacia la mejora de la atención a las víctimas de agresiones sexuales, Castilla-La Mancha ha presentado un nuevo Protocolo y una Guía de Actuación en el ámbito sanitario. La iniciativa tiene como meta primordial ofrecer directrices claras que aseguren que los profesionales de la salud y del ámbito sociosanitario en la región puedan atender a quienes han sufrido este tipo de violencia de manera coordinada, homogénea y respetuosa, garantizando así una atención integral de alta calidad.
La elaboración de este documento ha estado a cargo de la Dirección General de Cuidados y Calidad del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, bajo la guía de Monserrat Hernández Luengo, quien destacó el esfuerzo colectivo de un equipo multidisciplinario que incluye a profesionales del Sescam, de la Consejería de Sanidad y de los Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses en Albacete, Ciudad Real y Toledo. Además, se ha contado con el asesoramiento valioso de expertos del Instituto de la Mujer.
Este nuevo Protocolo y Guía es un avance crucial para asegurar que las víctimas de violencia sexual reciban una atención médica integral y coordinada. Además, reafirma el compromiso de las instituciones de Castilla-La Mancha en la defensa de los derechos y la dignidad de las personas que enfrentan esta problemática, considerada grave tanto en términos de salud pública como de derechos humanos, como se comunicó en un comunicado de prensa de la Junta.
Hernández Luengo indicó que la implementación de esta herramienta será crucial para mejorar la respuesta del sistema de salud ante situaciones de violencia sexual. Esta intervención se fundamentará en la sensibilidad y la adecuación, siempre en colaboración con otros sectores involucrados. Para asegurar su correcta aplicación, se ofrecerá formación especializada a profesionales del área sanitaria.
Esta capacitación permitirá a todos los profesionales implicados familiarizarse en profundidad con el Protocolo, potenciando su capacidad de respuesta a casos de violencia sexual y garantizando una atención integral, eficaz y coordinada. El documento ya está disponible en la intranet de Sescam y en la página oficial de la Consejería de Sanidad.
El Protocolo se basa en el principio de proporcionar a las víctimas, en especial a mujeres, niñas, niños y adolescentes, una atención integral que sea confidencial, segura y respetuosa. Su objetivo principal es establecer criterios comunes que aseguren un enfoque profesional estandarizado y coherente desde Atención Primaria, Puntos de Atención Continuada y Servicios de Urgencias Hospitalarios.
En este contexto, la violencia sexual se entiende como una violación grave de los derechos humanos, con efectos devastadores sobre la salud y el bienestar de las mujeres sobrevivientes, tanto a corto como a largo plazo, y afecta de manera desproporcionada a niñas y mujeres en situación de vulnerabilidad.
El compromiso del Sescam es firme; busca garantizar la protección, el respeto y la dignidad de quienes enfrentan este grave problema de salud y derechos humanos.
El personal de salud tiene un papel fundamental en la prevención, detección y manejo del impacto de la violencia sexual. Este abordaje debe ser integral y coordinado, en colaboración con otros profesionales de diversas áreas como la policía, la educación y los servicios de atención a mujeres víctimas de violencia.
El Protocolo también tiene como objetivo sensibilizar a los profesionales sanitarios sobre la gravedad e impacto de las agresiones sexuales, proporcionándoles directrices para la atención adecuada que incluya desde la recepción de la víctima en el servicio de salud hasta el tratamiento, la elaboración de informes y el seguimiento en la Historia Clínica Electrónica.
Asimismo, se busca optimizar los circuitos de derivación y coordinación entre los distintos niveles de atención sanitaria y los recursos comunitarios, y facilitar herramientas a los profesionales para identificar situaciones de especial vulnerabilidad en las pacientes, tales como discapacidad, situaciones migratorias, barreras idiomáticas, problemas de salud mental y adicciones.
Finalmente, en el ámbito de Urgencias, el Protocolo propone estrategias específicas para asegurar que el personal sanitario actúe de forma integral y inmediata ante casos de agresión sexual reciente, reflejando así un compromiso decidido hacia la atención efectiva de estas situaciones críticas.
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