La caza de la tórtola en Castilla-La Mancha se reactiva con solo 20.777 ejemplares permitidos
¿Te imaginas que solo puedan cazarse en toda Castilla-La Mancha 20.777 tórtolas en toda la próxima temporada? Es la cifra que acaba de aprobarse oficialmente para la caza de esta ave en 2026-2027. Un dato que pone en jaque la tradición y el equilibrio ambiental en nuestra región.
La tórtola europea ha sufrido mucho en los últimos años. Su población ha bajado tanto que la Unión Europea la ha puesto bajo restricciones severas, incluso suspendiendo su caza entre 2021 y 2024. Ahora, con una recuperación moderada, se permite de nuevo cazarla, pero con límites estrictos y controles claros para evitar una sobreexplotación.
Para los cazadores y los propietarios de cotos, esto significa un número limitado de ejemplares permitidos: solo 20.777 en toda Castilla-La Mancha, repartidos entre los cotos que cumplen con requisitos de mejora del hábitat y colaboración en estudios. Esto puede afectar a quienes dependen de la caza como actividad o tradición familiar, y a la conservación del ecosistema en general.
¿Qué pasa con los ciudadanos? Pues que si te preocupa la naturaleza y las especies en peligro, hay que estar atentos. La caza controlada puede ser compatible con la protección, pero solo si se hace con responsabilidad y respeto por la biodiversidad. La participación en programas de seguimiento será obligatoria para los cazadores, y cualquier captura con dispositivos de seguimiento o anillas debe ser comunicada.
Para quienes disfrutan de la caza o viven de ella, es momento de aceptar las nuevas reglas y cumplir con los límites. La vigilancia y el control serán estrictos, y si no se respetan, podrían tomarse medidas más duras. La conservación de la especie depende de todos, y las decisiones del gobierno buscan un equilibrio difícil pero necesario.
Ahora, lo importante es que los afectados, cazadores y propietarios, revisen sus cupos, participen en los censos y colaboren con las autoridades. Solo así podrán seguir disfrutando de esta actividad sin poner en riesgo la supervivencia de la tórtola. La responsabilidad está en sus manos, y el futuro de la especie también depende de ello.