El Centro Penitenciario de Cuenca instalará duchas en sus celdas tras concluir las obras de mejora.
CUENCA, 25 de marzo. En el horizonte de poco más de dos meses, están programadas para finalizar las obras de renovación del Centro Penitenciario de Cuenca, que traerán consigo una serie de mejoras significativas. Según ha declarado Ángel Luis Ortiz, secretario general de Instituciones Penitenciarias, estas obras incluirán la instalación de duchas en las celdas y un sistema de impermeabilización que permitirá reducir la temperatura en el recinto, haciendo más llevadera la experiencia de los internos.
La inversión total asciende a 5,5 millones de euros, cifra que ha transformado notablemente las instalaciones, dejándolas en un estado que podría considerarse casi como una nueva prisión.
Entre las modificaciones más destacadas se encuentra la eliminación de las duchas comunes, un rasgo característico de los antiguos centros, que serán reemplazadas por aulas de formación y espacios de trabajo para el personal. Esto no solo optimiza el uso del espacio, sino que también mejora la calidad de vida dentro del centro.
El segundo componente de esta intervención, financiada a través de los fondos de recuperación del Gobierno de España, está enfocado en la impermeabilización, contribuyendo a que las instalaciones sean menos frías y más confortables para los ocupantes.
Ortiz también confirmó que debido a los trabajos, se ha hecho necesario reubicar temporalmente a los internos de Cuenca. Una vez que las reformas concluyan, se espera que el centro recupere su capacidad habitual, que fluctúa entre 110 y 120 plazas disponibles.
El anuncio de las obras se realizó en el contexto de la inauguración de la construcción de la sede del nuevo Centro de Estudios Penitenciarios de Cuenca, que se prevé esté operativo en 18 meses, con una inversión estimada de alrededor de catorce millones de euros.
Este nuevo centro de formación permitirá que hasta 500 funcionarios se capaciten simultáneamente, marcando el fin de la dependencia de aulas prestadas por la Universidad de Castilla-La Mancha, a la cual se ha expresado un agradecimiento por su colaboración en los últimos años.
Según Ortiz, el diseño del proyecto se ha inspirado en los mejores centros de formación penitenciaria, incluyendo un edificio de simulación que replicará los módulos, celdas y áreas que los funcionarios encontrarán en su rutina diaria. Esto asegurará que la capacitación sea lo más realista y relevante posible para su trabajo.
El nuevo centro contará también con instalaciones como un salón de actos con capacidad para 500 personas, una biblioteca y un gimnasio, entre otros espacios, en un esfuerzo por ofrecer un entorno de trabajo más integral y funcional para los funcionarios del sistema penitenciario.