Condenan a casi cuatro años de prisión a un hombre en Toledo por explotación sexual de menores.
TOLEDO, 25 de marzo. La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Toledo ha dictado este miércoles una sentencia que impone una condena de 3 años y 11 meses de prisión a L.M.P.T. Este individuo fue hallado culpable de utilizar a menores con fines pornográficos, en un caso agravado debido a la edad de su víctima, quien era menor de 16 años en el año 2019.
A pesar de que el Ministerio Fiscal había solicitado una pena de 8 años, el tribunal consideró ciertos factores atenuantes, como el reconocimiento de los hechos por parte del acusado y la dilación del proceso, lo que resultó en una condena más suave. L.M.P.T. ingresará en prisión de manera inmediata, dado que ya contaba con antecedentes penales por un delito de exhibición obscena a menores en octubre de 2015.
Las decisiones judiciales también han estipulado que, además de la pena privativa de libertad, L.M.P.T. no podrá acercarse a la víctima ni comunicarse con ella durante un período de 7 años, y deberá someterse a 6 años de libertad vigilada tras completar su condena. También se le ha restringido ejercer profesiones que impliquen contacto directo con menores durante 8 años y deberá indemnizar a la víctima con 3.000 euros en compensación por daños morales.
Los actos del acusadoo, según la acusación, se remontan al 22 de agosto de 2019, cuando utilizó la red social Instagram para establecer contacto con la menor, que en ese momento tenía solo 12 años. L.M.P.T. se hizo pasar por un joven de 19 años para engañarla, manipulándola para que creyera que estaban en una relación romántica. A través de un intenso juego psicológico, le solicitó repetidamente fotografías de contenido sexual.
A pesar de la presión constante, la menor finalmente envió 34 archivos, la mayoría de ellos con imágenes desnudas, incluyendo diversas partes de su cuerpo. Las conversaciones se prolongaron hasta el 2 de septiembre de 2019, periodo en el que el acusado continuó con sus exigencias, amenazando con romper la supuesta relación si no cumplía con sus requerimientos.
Eventualmente, los planes del acusado para mantener encuentros sexuales con la menor fueron frustrados cuando la madre de la joven descubrió las conversaciones y decidió acudir a la Guardia Civil, lo que llevó a la denuncia y al posterior desenlace judicial. Este caso subraya la necesidad de seguir fortaleciendo las medidas de protección a menores en entornos digitales.