La sequía podría acabar con el 70% del regadío en Castilla-La Mancha en 2027
¿Te imaginas que dos tercios de los cultivos en tu zona pasen a secano? Esto es lo que teme UPA para Castilla-La Mancha con los nuevos recortes de agua.
El plan de gestión del agua amenaza con reducir de forma drástica el riego en pueblos como Montealegre o Tobarra, poniendo en peligro miles de empleos y la economía local. Se calcula que las pérdidas podrían superar los 500 millones de euros, afectando directamente a agricultores y consumidores.
Estas medidas no solo afectan a quienes trabajan en el campo, sino que también ponen en jaque la supervivencia de pueblos enteros. La reducción del agua disponible hará que muchas explotaciones tengan que cerrar o pasar a secano, con el riesgo de despoblación y pérdida de servicios básicos.
Para los ciudadanos, esto significa que los productos que compramos podrían subir de precio o escasear. Además, la disminución del regadío puede afectar a la calidad y variedad de alimentos en nuestros supermercados, y a la economía local que sustenta muchas familias.
¿Qué podemos hacer? Es imprescindible que los afectados se movilicen y presenten alegaciones antes del 2027. También, que los políticos presionen al Gobierno para encontrar soluciones que protejan nuestro agua y nuestros pueblos.
El futuro de la agricultura en Castilla-La Mancha está en juego. Solo si actuamos ahora, podremos evitar que la sequía y las malas decisiones acaben con nuestro modo de vida y nuestro entorno.