La región de Castilla La Mancha es un lugar lleno de historia y tradiciones ancestrales. En este artículo, nos adentraremos en el fascinante mundo de la cultura celtibérica que se desarrolló en esta zona durante la Prehistoria.
La cultura celtibérica tuvo sus orígenes en la fusión de dos pueblos distintos: los celtas y los iberos. Los celtas provenían del norte de Europa, mientras que los iberos eran un pueblo nativo del sur de la península ibérica. Esta mezcla de influencias culturales dio lugar a una sociedad única con características propias.
La cultura celtibérica se caracterizaba por su organización social en tribus o clanes, cada uno liderado por un caudillo. Eran pueblos guerreros y ganaderos, que vivían en poblados fortificados y practicaban la agricultura de subsistencia. Su economía se basaba en el intercambio de bienes y en la metalurgia, destacando la producción de armas y herramientas de hierro.
El arte celtibérico se manifestaba principalmente en la decoración de objetos de uso cotidiano, como cerámica, armas o joyas. Las figuras geométricas y los motivos zoomórficos eran comunes en su iconografía. En cuanto a la religión, los celtíberos adoraban a divinidades relacionadas con la naturaleza, como la diosa Ataecina, protectora de los bosques y los manantiales.
Las manifestaciones religiosas de los celtíberos incluían rituales de sacrificios animales, ofrendas de alimentos y celebraciones en honor a sus dioses. Los lugares sagrados, como los santuarios rupestres o los castros fortificados, eran espacios de culto y reunión para la comunidad.
Los celtíberos mantuvieron contactos comerciales y diplomáticos con otros pueblos de la península, como los romanos, los cartagineses o los celtíberos del sur. Estas relaciones interculturales permitieron la difusión de ideas, tecnologías y productos entre las diferentes sociedades.
Con la llegada de los romanos a la península ibérica, la cultura celtibérica entró en contacto con la civilización romana, lo que supuso cambios significativos en su organización social, economía y religión. Muchos celtíberos se integraron en el sistema político romano y adoptaron el latín como lengua oficial.
A pesar de que la cultura celtibérica desapareció con la romanización de la península, su legado perdura en la actualidad a través de la toponimia, la arquitectura y las tradiciones de la región de Castilla La Mancha. Muchos poblados celtíberos han sido excavados y restaurados, permitiendo a los visitantes conocer de cerca la vida y costumbres de estos antiguos pueblos.
La riqueza arqueológica de la región atrae a turistas interesados en la historia y la cultura celtibérica. Los yacimientos de Numancia, Tiermes o Botorrita son solo algunos ejemplos de lugares que conservan vestigios de esta civilización milenaria. El turismo cultural contribuye a preservar y difundir el patrimonio histórico de la región.
En conclusión, la cultura celtibérica en la región de Castilla La Mancha es un tesoro invaluable que nos conecta con nuestras raíces y nos permite comprender mejor el pasado de este territorio. A través del estudio y la difusión de su legado, podemos mantener viva la memoria de aquellos antiguos pobladores y valorar la diversidad cultural que nos define como sociedad.