Fecir alerta sobre escasez de mano de obra y propone regular la inmigración para fortalecer el mercado laboral en Ciudad Real.
CIUDAD REAL, 24 de marzo.
La escasez de mano de obra se ha convertido en un desafío crítico para las empresas en Ciudad Real, afectando especialmente a sectores como la hostelería, la agricultura y la industria local. Ante esta situación, muchos empresarios han comenzado a considerar la incorporación de trabajadores extranjeros como una posible solución para atender las crecientes vacantes y mantener la actividad económica.
En una reciente entrevista con Europa Press, Carlos Marín, presidente de la Federación Empresarial de Ciudad Real (Fecir), subrayó que la búsqueda de personal para ciertos sectores se ha vuelto cada vez más complicada. Defendió la importancia de facilitar la llegada y regularización de inmigrantes que deseen laborar en España, enfatizando que este proceso debe desvincularse de la politización que rodea el tema de la inmigración.
Marín expresó su preocupación por cómo la falta de trabajadores se ha extendido a varios ámbitos de la economía provincial. En su opinión, la regularización planteada por el Gobierno es un paso positivo, siempre que no esté influenciada por intereses partidistas de ninguna índole.
La escasez de personal es particularmente aguda en la hostelería, la construcción, la industria y la agricultura, lo que ha llevado a un estado de alerta en muchas empresas que luchan por cubrir los puestos necesarios para operar eficientemente.
En este contexto, Marín aboga por que España haga más accesible la llegada de trabajadores extranjeros, pero siempre bajo condiciones legales que salvaguarden sus derechos y eviten el abuso de mafias en los procesos migratorios.
El presidente de Fecir también destacó el papel crucial de la inmigración en el crecimiento demográfico de España, subrayando que quienes vienen a contribuir a la economía del país deben ser acogidos con los brazos abiertos.
Además, apuntó que la base empresarial de la provincia está compuesta en su mayoría por pymes, micropymes y autónomos, constituyendo alrededor del 86% del conjunto de empresas en Fecir. Este entramado de pequeñas empresas, argumentó, es lo que realmente sostiene la economía local.
En este sentido, Marín solicitó políticas gubernamentales que prioricen las necesidades de estas pequeñas entidades. Criticó además el aparente desinterés del Gobierno central por atender adecuadamente sus requerimientos específicos.
Particularmente, hizo hincapié en que la Unión Europea ha señalado a España por la falta de cumplimiento con la normativa del IVA aplicable a los autónomos que generan menos de 80.000 euros, un escenario que, según él, evidencia el maltrato hacia el pequeño empresario.
Marín insistió en que muchas de las grandes empresas que hoy conocemos comenzaron como modestas empresas familiares, subrayando la importancia de atender y facilitar su crecimiento para que puedan seguir generando empleo y riqueza en la región.
En contraste con la política del Gobierno central, dio un enfoque positivo a las iniciativas de diálogo social que ha impulsado el Gobierno de Castilla-La Mancha, destacando que se están alcanzando acuerdos beneficiosos con empresarios y sindicatos, como el reciente pacto entre Cecam, la Junta y las organizaciones laborales.
Sin embargo, no escatimó críticas hacia la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a quien acusó de adoptar decisiones laborales sin la participación adecuada de los empresarios, argumentando que algunos cambios, como el aumento del salario mínimo, no han surgido de un proceso de negociación justo.
También cuestionó lo que describió como la "voracidad fiscal" del sistema, resaltando que gran parte de la carga impositiva recae sobre las empresas, y abogó porque medidas como las bajas por nacimiento y políticas de conciliación sean responsabilidades de toda la sociedad y no solo de los empresarios.
Según Marín, esta falta de apoyo puede complicar la negociación colectiva y crear fricciones entre empleadores y empleados, lo que amenaza la estabilidad de las pequeñas empresas.
El presidente de la Fecir subrayó la necesidad de mejorar las infraestructuras de transporte en la provincia, señalando las deficiencias existentes en carreteras y conexiones ferroviarias. Destacó proyectos cruciales, como la continuación de la A-43, que conecta el Mediterráneo con el puerto de Sines en Portugal, así como la construcción de la autovía entre Ciudad Real y Toledo.
Además, propuso mejoras en distintas carreteras nacionales y la reactivación de proyectos logísticos como el puerto seco de Alcázar de San Juan, argumentando que la posición central de Ciudad Real en la península debería aprovecharse de manera más eficaz desde una perspectiva logística e industrial.
Al ser preguntado sobre su futuro al frente de la federación, Marín comentó que está en un proceso de reflexión y diálogo con su círculo cercano antes de tomar una decisión final. Indicó que hablará primero con su familia, su empresa y su equipo en Fecir, aunque su inclinación inicial es continuar en su cargo, siempre que cuente con el apoyo de su grupo y los asociados.
Marín también enfatizó la importancia de que las organizaciones empresariales sean dirigidas por empresarios activos, ya que son ellos los que comprenden verdaderamente la cambiante realidad del mundo empresarial y los desafíos que enfrenta el tejido productivo.
Desde que asumió la presidencia de Fecir en 2014, describió el crecimiento de la organización como notable, habiendo logrado recuperar la confianza de la comunidad empresarial provincial tras atravesar momentos difíciles. "Era nuestra niña pequeña, y ahora ha crecido de forma impresionante", comentó con orgullo.
Finalmente, destacó que uno de sus logros más significativos ha sido restaurar el sentido de pertenencia entre los empresarios en Fecir y enfatizó la fortaleza del asociacionismo empresarial en la región, resaltando la amplia red de asociaciones territoriales que permiten un contacto directo con el tejido empresarial local.