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Castilla-La Mancha 26 de Marzo de 2026 · 15:48h 5 min de lectura

El cultivo de ajo solicita protección ante la caída de su competitividad por importaciones.

CUENCA, 26 de marzo. La Asociación Nacional de Comercializadores y Productores de Ajo (ANPCA) se ha reunido en Las Pedroñeras, un emblemático pueblo de Cuenca, donde han expresado su preocupación por la crítica situación que enfrenta el ajo español, tanto en su cultivo como en su comercialización. Han subrayado de manera urgente la necesidad de intervenciones efectivas por parte de las administraciones públicas para la próxima campaña productiva.

Durante esta asamblea, los representantes de ANPCA destacaron el importantísimo papel que desempeña el ajo español en el ámbito europeo. Se estima que España aporta más del 70% de la producción total de ajo en la Unión Europea, consolidándose como el principal productor y como un pilar fundamental para el abastecimiento del mercado comunitario.

Sin embargo, advirtieron que esta posición de liderazgo no está garantizada y se encuentra bajo amenaza debido a varios problemas estructurales que el sector ha denunciado durante años, los cuales requieren una respuesta política que esté a la altura del desafío. “No podemos ignorar que nuestra fortaleza se tambalea”, señalaron en su comunicado de prensa.

Uno de los temas más preocupantes discutidos fue la continua caída en los rendimientos por hectárea, siendo especialmente preocupante la situación del ajo morado, la variedad más tradicional y de alta calidad que se cultiva en España. Este fenómeno no solo afecta a la cantidad producida, sino también a la calidad y al valor añadido de un producto insignia.

De acuerdo con ANPCA, esta disminución en la productividad está ligada a las políticas fitosanitarias de la Unión Europea que han limitado el uso de sustancias cruciales para el control de plagas y enfermedades, especialmente en los meses críticos de primavera y verano. “Las herramientas disponibles hoy son más caras y menos efectivas que las que teníamos anteriormente”, explicaron.

El aumento de los costos de producción, combinado con un descenso en la cantidad de ajo cosechado, ha generado una presión económica insostenible para los agricultores. En consecuencia, muchos han optado por cambiar el cultivo del ajo morado por variedades más tempranas que, aunque ofrecen un rendimiento algo mayor, sacrifican la calidad y el prestigio del ajo español.

Asimismo, indicaron que la competitividad del ajo español está siendo erosionada por un arancel específico de 1.200 euros por tonelada, el cual no ha sido actualizado desde el año 2001. Esta cifra ha perdido su efectividad ante la creciente inflación en la eurozona, lo que ha permitido que el ajo importado, en particular el de China y Egipto, ingrese a Europa a precios inferiores al coste de producción europeo, incluso con el arancel aplicado.

Las importaciones de ajo de menor calidad y con reducidas garantías de seguridad alimentaria están desplazando al ajo europeo en el mercado comunitario, una situación que ANPCA califica de alarmante y que exige acciones inmediatas por parte de las autoridades local y europea.

El presidente de ANPCA, Juan Salvador Peregrín, ha instado a las autoridades a implementar medidas decisivas que ayuden a rescatar un cultivo vital tanto económica como socialmente, no solo en el ámbito nacional, sino también en el europeo. “No podemos seguir cargando con el peso de políticas que nos ponen en desventaja frente a competidores que no enfrentan las mismas exigencias regulatorias”, afirmó.

El vicepresidente de la asociación, Antonio Escudero, también hizo hincapié en la necesidad de actualizar la línea 330 de Agroseguro, que cubre el cultivo de ajo, ya que no incluye los avances tecnológicos recientes en la recolección. Anunció que pronto presentarán un estudio técnico a Enesa y Agroseguro para adaptar las coberturas a la realidad actual del cultivo y asegurar una protección adecuada para los productores.

Desde ANPCA, se subraya que el ajo representa más que un simple cultivo; es el "alma" de muchas comarcas españolas, esencial para la cohesión económica y social de las comunidades que dependen de él. Con su cultivo, se generan miles de empleos en zonas rurales donde otras alternativas son escasas.

Cada campaña de ajo moviliza no solo a los agricultores locales, sino también a empresas de servicios, cooperativas y transportistas, formando un tejido productivo que trasciende la agricultura. “En un contexto de despoblación, el ajo juega un rol crucial al fijar población en estas áreas rurales. Donde hay ajo, hay familias, negocios y futuro”, destacaron.

Por lo tanto, renunciar a este cultivo significa más que una decisión económica; implica poner en peligro la supervivencia de comunidades que han visto en él una fuente de vida y estabilidad durante generaciones. Por ello, ANPCA exige que las instituciones reconozcan el ajo como un cultivo "estratégico" para la sostenibilidad del medio rural en España.

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