Un Estilo de Vida Libre: La Fiesta que Une a Europa en Albacete
FÉREZ (ALBACETE), 2 de enero. (Por Antonio Ponce y Víctor Fernández para EUROPA PRESS) -
En un embalse de Albacete, rodeado de viñedos y olivares, ha emergido una vibrante comunidad sobre ruedas durante los últimos dos días. Miles de furgonetas, automóviles y camiones, provenientes de diversas partes de Europa, se han congregado en la ribera del Cenajo para celebrar lo que se ha convertido en la mayor fiesta de Año Nuevo del país. Este evento, conocido como la 'Big Fucking Party', es reconocido como una de las raves más emblemáticas del continente, y en esta edición de 2026 regresa con fuerza a la región de Castilla-La Mancha.
Clélia Rei, una joven francesa de 20 años, ha viajado junto a sus amigos durante cuatro días desde la campiña de Bretaña para disfrutar de la música techno que llena el aire en la Sierra del Segura. "Antes coordinábamos todo por 'Whatsapp', pero eso facilitaba que la policía se enterara rápidamente. Esta vez, nos hemos organizado a través del boca a boca, gracias a contactos en las comunidades que impulsan el evento", cuenta emocionada mientras despliega con orgullo la bandera bretona en su campamento adyacente al camino de Férez a Hellín.
No obstante, no todo ha sido fácil. Clélia relata que pasaron largas horas de Nochevieja atrapados en un sendero, tras un intento de bloqueo por parte de la Guardia Civil. "Intentaron detenernos, pero éramos demasiados y solo vinimos a divertirnos y bailar. Al final, tuvieron que dejarnos entrar, y aquí estaremos una semana o lo que el cuerpo aguante", asegura con una sonrisa.
El flujo de vehículos comenzó en la madrugada del martes, sorprendiendo a los vecinos de Cordovilla, un pequeño pueblo de Tobarra. "A la una de la mañana del miércoles, los camiones y coches empezaron a llegar, y la gente comenzó a alarmarse sin saber a qué venían", comenta el alcalde de Férez, Francisco Javier Jaime Espinosa, quien se encontró con un despliegue policial que bloqueó los accesos al municipio y colapsó las carreteras, dejando a muchos por la necesidad de pasar la noche en sus vehículos.
A pesar de los obstáculos, las diversas comunidades lograron llegar al embalse, estableciendo más de diez escenarios de música electrónica y una serie de carpas. En pocas horas, el camino de tierra que anteriormente servía la aldea de Alcantarilla, sumergida por la construcción del embalse hace ocho décadas, se transformó en un bullicioso campamento repleto de tiendas y grupos de raveros.
El alcalde estima que hay "más de 2.000 asistentes", aunque alega que el número podría ser aún mayor. "Al principio había cierta inquietud entre los vecinos, pero ahora están más tranquilos y contentos", afirma, resaltando el buen comportamiento de los asistentes, quienes suelen detenerse en el pueblo para abastecerse antes de la festividad.
Los caminos embarrados muestran matrículas de vehículos que han recorrido larga distancia, desde República Checa hasta Dinamarca, y de Alemania a Bélgica, todos convergiendo en este acontecimiento. Grupos de voluntarios italianos se instalan para guiar a los recién llegados y prevenir nuevos atascos mientras el sol comienza a ocultarse en el primer día del nuevo año.
La mezcla de campings y mesas improvisadas comienza a abarrotar el área, donde también se pueden encontrar puestos de comida y manualidades, complementados por DJs que animan el ambiente con sus equipos de sonido. Ángel Cornelio, un hombre de 60 años llegado desde Socovos, menciona que la esencia de la fiesta no ha cambiado. "Cuando yo era joven, hacía lo mismo aquí con amigos; esto es igual, ahora hay más gente", comenta mientras un grupo de jóvenes lo vitorea.
Rais Millán, un barcelonés de 31 años, viajó seis horas y media sin descanso para unirse a la festividad. Describe cómo tuvo que lidiar con largas colas de acceso y que comenzaron el año comiendo las uvas en el coche. "Esto no es solo una fiesta; es un estilo de vida libre. Hemos creado una auténtica ciudad rodante", dice orgulloso, admirando las iniciativas de sostenibilidad que han implementado, como la recolección de basura.
La organización suspendió temporalmente la música al caer la noche para facilitar la llegada masiva de más festividades, mientras la Guardia Civil mantenía puntos de control para disuadir a posibles intrusos. Sin embargo, muchos asistentes decidieron aparcar lejos y cruzar viñedos iluminados por linternas en busca de la fiesta, mientras otros limpiaban caminos para expandir el área de estacionamiento.
A medida que la noche avanza, se siente una energía palpable en la multitud, entre exhibiciones circenses y concursos de rap que rodean el evento principal. El alcalde de Férez reporta que la comunidad se siente más tranquila con la masiva reunión, incluso conociendo a algunos participantes que se aventuran a curiosear. A medida que las luces en el cielo de Castilla-La Mancha se intensifican, la fiesta continúa, prometiendo días llenos de música y camaradería en Albacete.
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