La XIII Olimpiada Nacional de Filosofía en Ciudad Real en abril se inspira en El Quijote y la locura.
La decimotercera edición de la Olimpiada Nacional de Filosofía hará su debut en Castilla-La Mancha, promoviendo un espacio de diálogo y reflexión entre jóvenes pensadores. Este evento, que se llevará a cabo del 17 al 19 de abril en la Facultad de Letras de la Universidad de Castilla-La Mancha en Ciudad Real, reunirá a estudiantes de ESO y Bachillerato de diversas localidades españolas para explorar el intrigante tema: 'La locura. Don Quijote en la actualidad'.
La elección de Castilla-La Mancha como sede de este evento no es fortuita. Jorge Sánchez Manjavacas, coordinador de la Olimpiada, destaca que esta decisión es el resultado de un esfuerzo constante por fomentar la filosofía en la región durante varios años.
La iniciativa surgió tras la activa participación de jóvenes de Castilla-La Mancha en ediciones anteriores del certamen nacional. "Hace un par de años, tras asistir a la Olimpiada, nos preguntamos por qué no organizarla aquí", señala Sánchez Manjavacas, quien reconoce que la logística de un evento de esta magnitud puede ser intensa, pero representa una oportunidad excepcional para que el alumnado de 3º y 4º de ESO y de Bachillerato colabore y comparta ideas.
Se anticipa la asistencia de entre 120 y 130 participantes, incluidos estudiantes y docentes, provenientes de distintas comunidades autónomas. Este número final estará sujeto a los resultados de las fases regionales previas, donde cada comunidad podrá enviar uno o dos representantes por modalidad.
Aunque se emplea el término "Olimpiada", la esencia de este evento va más allá de la mera competencia. "Se llama así porque incluye un aspecto competitivo, pero es mucho más que eso", aclara el coordinador, enfatizando que se trata de un espacio enriquecedor para el diálogo y la convivencia.
Los participantes deberán presentar trabajos creativos y teóricos, los cuales deberán defender frente a un jurado. Si bien habrá premios para los mejores en cada modalidad, el evento también prioriza la creación de vínculos, el intercambio de experiencias y la realización de actividades culturales, convirtiéndose en una experiencia memorable.
El evento engloba cinco modalidades que ofrecen diversas formas de explorar la filosofía. En la disertación filosófica, enfocada en el Bachillerato, los estudiantes deben desarrollar un texto argumentativo a partir de un estímulo relacionado. En el dilema moral, diseñado para 3º y 4º de ESO, los jóvenes se enfrentarán a situaciones éticas complejas, favoreciendo el razonamiento crítico y la toma de decisiones.
Las modalidades creativas incluyen la fotografía filosófica, donde las imágenes deben plantear preguntas que inviten a la reflexión; el vídeo filosófico, que permite la creación de piezas audiovisuales en diversos estilos; y el diseño gráfico, que culminará en el cartel del certamen.
Raúl Fernández, presidente de la Sociedad de Filosofía de Castilla-La Mancha, señala que la calidad del alumnado ha ido en aumento en las últimas ediciones. "Cada año, vemos una evolución significativa en el nivel de los participantes, especialmente aquellos que inician su andadura filosófica desde cursos tempranos".
El tema elegido para este año, que gira en torno a la figura de Don Quijote, tiene un significado especial al ser Castilla-La Mancha la región anfitriona. Sin embargo, se aborda no desde una perspectiva literaria tradicional, sino como una inquietud para reflexionar sobre nuestra realidad contemporánea.
"Don Quijote no solo es un ícono de nuestra comunidad, sino que posee un valor significativo a nivel nacional e internacional", explica Verónica Aguas Vivas, secretaria de la Sociedad de Filosofía de Castilla-La Mancha.
La propuesta invita a los estudiantes a explorar la "locura lúcida" del popular personaje, redefiniéndola como una manera alternativa de interpretar el mundo que nos rodea.
Desde esta perspectiva, los jóvenes se verán estimulados a reflexionar sobre temas de gran relevancia actual, tales como la manipulación de la información, las noticias falsas, la creación de realidades ficticias, y el impacto de los algoritmos y el poder político y económico. "La locura no solo implica percibir un mundo irreal, sino cuestionar lo que hay más allá de la realidad que conocemos", añade Aguas Vivas.
Más allá de la competición, la Olimpiada se manifiesta como un firme apoyo a la importancia de la filosofía en la educación. Raúl Fernández afirma que el valor de esta disciplina se extiende muchísimo más allá de lo inmediato. "Se dice frecuentemente que la filosofía es inútil, pero en realidad, su utilidad es universal", destaca.
En un contexto saturado por la inteligencia artificial, la desinformación y el aumento de la influencia de las grandes plataformas tecnológicas, la reflexión filosófica se transforma en una herramienta esencial. "Es fundamental cultivar el pensamiento crítico y detenerse a examinar lo que sucede en el entorno", concluye, subrayando que aunque los beneficios de la filosofía no siempre se perciben de inmediato o de manera monetaria, su impacto a largo plazo es innegable.
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