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La Casa de C-LM en Madrid celebra 75 años de éxitos y se enfrenta al desafío de renovar su liderazgo

La Casa de C-LM en Madrid celebra 75 años de éxitos y se enfrenta al desafío de renovar su liderazgo

La Casa de Castilla-La Mancha en Madrid, fundada en 1951 en la madrileña calle de la Paz, a pocos metros de la Puerta del Sol y con una privilegiada vista de los autómatas del Teatro Albéniz, está presidida por el alcazareño José Fernando Sánchez, una Presidencia ejercida de forma paralela a la pandemia, lo cual no le ha impedido sortear dificultades y apuntalar su programación, ya con la vista puesta en su inminente 75 aniversario.

Sánchez explica los orígenes de la entidad, creada en su primera época a finales del XIX con un modelo centrado en la vertiente económica y comercial y para atender a los manchegos que empezaban a recalar en la capital.

El objetivo ahora, tal y como apunta Sánchez, es "favorecer y poner en valor el patrimonio de lo castellanomanchego en términos globales", desde la producción artística de paisanos emergentes hasta la literatura, pasando por la música.

La Casa, que se moderniza e incluso ofrece su programación a través de su canal de YouTube, mantiene actividades históricas como las lecturas continuadas del Quijote, jornadas de historia o conferencias. Además, se mantiene como espacio abierto y a disposición de todo aquél que necesite una infraestructura donde desplegar su actividad.

El presidente destaca la publicación 'Besana', "una revista trimestral de estudios de investigación" en la que académicos pueden presentar sus originales. "Está gustando mucho en determinados ámbitos", ha celebrado.

La Casa ve a la vuelta de la esquina su cumpleaños número 75, y aunque su presidente contempla darle protagonismo al año de la efeméride, ha reflexionado al respecto y ha considerado que, "en un mundo de cambio social permanente", toca "abrir los brazos" a las nuevas generaciones.

"Creo que los 75 años es un momento importante para parar, reflexionar y proyectar. Se irá a un acto institucional de primer nivel, pero durante ese año hay que trabajar conjuntamente en ese proceso. Pensar en qué son las casas regionales, qué han supuesto a lo largo de la historia y cuál es el papel que les corresponde para ver el papel que dibujamos en el futuro", ha apuntado.

En este punto, ha ofrecido como "tesis personal" la certeza de que "vivimos en un mundo donde la globalización crece a paso de gigante y hace que la convivencia de múltiples culturas se subsuman a otras emergentes".

"Y creo que las casas regionales en las metrópolis tienen un papel interesantísimo para poner en valor los rasgos y valores culturales de su propio territorio", señala.

Entre los retos, "hay dos, claros y permanentes". Por un lado, "la consolidación económica, que sin decir que es mala, no se puede decir que sea buena"; y por otra, "el crecimiento de capital humano".

Sánchez, que ha puesto en valor el apoyo de los socios de la Casa, "que mantienen su estatus y hacen un esfuerzo importante por participar, gestionar, opinar y tirar del carro", ha indicado que el grupo "va creciendo poco a poco" y busca la llegada de nuevas generaciones.

Como castellanomanchego en Madrid, José Fernando Sánchez cree que todo lo relacionado con la tierra "está creciendo en Madrid", punto en el que aboga por "presumir" del concepto de paleto, algo "fundamental" para entender el carácter castellanomanchego.

"La posibilidad de poder ejercer de paleto es fundamental, no es algo despectivo. Un paleto tiene una forma de entender el mundo, con sorna, socarrón, usando refranes, eso es ser paleto y el conjunto de propiedades que lo ahorman", relata.

Ahora, la presencia de castellanomanchegos de carné en Madrid está creciendo "porque los medios de comunicación se ocupan de ello y se sienten orgullosos de su trabajo".

Así, "todos los meses, la programaciones de salas de teatro cuentan con carteles con castellanomanchegos". "Hoy mismo me he cruzado con Emilio Gavira o con Paco Clavel en la calle. Y si vas a actos musicales, siempre hay un castellanomanchego colaborando".

Aunque le cuesta colocar en primera posición un plato de la gastronomía manchega, se atreve con las gachas, aunque cita pisto, ajoarriero, atascaburras y 'tiznao'.

Como paisaje patrio, cita la "emoción" de "vibrar con Castilla-La Mancha a la sombra de un molino", un paisaje que "tiene respuestas distintas" según la época del año.