El Museo Cromática de Toledo revoluciona la fusión entre música y pintura, apostando por expandirse a nuevas ciudades.

El Museo Cromática de Toledo revoluciona la fusión entre música y pintura, apostando por expandirse a nuevas ciudades.

TOLEDO, 19 Nov. - De meter en la coctelera instrumentos musicales y pintura salió Cromática, un combinado de museo y galería de arte que se ubica en uno de los lugares más antiguos del vetusto Toledo. En este espacio edificado sobre lo que fueron los antiguos Palacios Árabes de Galiana, los pianos, guitarras, saxofones o violines han sustituido a los tradicionales lienzos y recogen las creaciones de más de 40 artistas de diferentes estilos y nacionalidades.

A Luis García Cid, su creador, la música le viene en el ADN. Cuarta generación de fabricantes de instrumentos, este inquieto lutier quiso innovar e ir más allá de lo que ya le venía por tradición familiar, y hace 25 años se embarcó en crear una marca de instrumentos que se diferenciara de las demás en el acabado.

"Empecé con una colección de saxofones pintados. Tuvieron tanto éxito, que a raíz de ahí empecé a pintar en otros instrumentos hasta que llegó un momento en el que tenía tantos, que decidí hacer un museo" ha relatado a Europa Press.

Natural de Villacañas, su vínculo con Toledo hizo que se declinase por la Ciudad de las Tres Culturas a la hora de dar vida a ese contenedor que acogiese todos sus instrumentos decorados, que lucen en un sitio con tanta solera como la Casa Madre de las Concepcionistas.

"Se trata de un edificio con 1.200 años, seguramente uno de los que tienen más historia en España. Antiguo palacios árabe, residencia de reyes y, desde hace 500 años, monasterio de la Inmaculada Concepción. A las monjas les encantó el proyecto y las posibilidades que tenía, porque mezcla música y pintura", según recuerda.

Pero en la creación de Cromática se cruzó el COVID, que dificultó y ralentizó la apertura de este museo, abriendo finalmente en una época de muchas restricciones. "Nos pilló la cuarta, la quinta y la sexta ola. Parecía más un concurso de surf que la apertura de un museo", bromea su creador, que cifra en cerca de 50.000 las personas que han podido pasar por sus instalaciones en estos más de dos años de vida.

Para dar la primera pincelada sobre el lienzo en blanco que después sería este museo, su promotor se acompañó de 32 pintores y pintoras que, encandilados por la novedad del proyecto, se prestaron a estampar su arte en diversos instrumentos. Dos años después de ese inicio, ya son casi 45 los artistas que pintan para Cromática, que tiene incluso lista de espera.

Aunque la inmensa mayoría de ellos son nacionales, las vitrinas de este espacio único en el mundo también exhiben creaciones de autores de Francia, Cuba, Taiwan o Japón. Todos las piezas que salen de sus manos tienen un perfecto encaje en el mercado pues, como relata García Cid, suelen ser comprados por coleccionistas de arte.

"Es mucho más atractivo y exclusivo tener un instrumento pintado que un cuadro, que hay millones", precisa el promotor de este museo, que aunque admite que le cuesta decantarse por alguno de los instrumentos únicos que atesora en Cromática, admite tener su "ojito derecho".

"Tengo mucho cariño a los saxofones, son muy especiales. Pero la joya del museo es un piano Bechstein del 1896. Estuvo 40 años en la ópera de Londres. Ha sido pintado por Carlos Galván. Tardó casi un año", detalla García Cid sobre este pieza estrella, que tiene gran visibilidad en el museo.

Pese a que Cromática sigue siendo un "gran desconocido" en la ciudad, teniendo en cuenta que ni siquiera aparece en los mapas turísticos que se dispensan en las oficinas de la ciudad, su creador no ceja a la hora de embarcarse en nuevos proyectos.

"La idea, a largo plazo, es abrir otros cromáticas en otras ciudades, ya que tengo instrumentos y pintores", adelanta García Cid, a quien Granada, Málaga o Valencia, le encandilan para poner en marcha una replica del toledano.

A corto plazo, este singular espacio, en continua renovación expositiva, también va a acoger las obras de artistas integrantes de la Asociación Española de Pintores y Escultores, alguno de ellos ganadores del Reina Sofía.

Así lo relata, Sara Díaz, la subdirectora del museo, que asegura tener cubiertas todas las muestras del año 2024, en las que se da preferencia a los artistas que creyeron en el proyecto desde su inicio, y a los que no costó convencer demasiado para que se sumaran a él.

"Cuando preguntamos a gente como Dalila del Valle, Carlos Galván, Enrique Donoso o Jesús Alcolea, que tienen muchos encargos y exposiciones, si querían pintar en un Bechstein del 1896 o en un contrabajo de dos metros, la verdad, es que no dudaron mucho", relata.

De ahí que Sara Díaz ponga el foco en la singularidad de Crómatica que, a su entender, rompe con la noción de museo. "Es un concepto muy global, donde la historia, la música en directo y la pintura se mezclan para ofrecer experiencias muy divertidas, al tiempo que puedes tomar un cóctel del campeón del mundo de coctelería, Santi Checa".

Y es que Cromática, además de arte pintado, ofrece arte musical. Hasta un total de ocho intérpretes de diferentes estilos y nacionalidades deleitan la visita con variadas actuaciones todos los días, excepto los martes, que es cuando el museo cierra por descanso.

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Castilla-La Mancha