En una destacada operación conjunta realizada el 18 de noviembre, las autoridades españolas, junto con la DEA y cuerpos policiales de Países Bajos, han desarticulado lo que se considera como la "oficina" del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) en territorio español. Esta acción marca un hito importante en la lucha contra el narcotráfico en Europa.
Un total de 20 individuos fueron arrestados durante la operación, acusados de estar involucrados en la importación de significativos volúmenes de cocaína y metanfetaminas procedentes de Sudamérica, los cuales habrían sido destinados no solo a España, sino también a otros países europeos, según un comunicado emitido por el Cuerpo Nacional de Policía.
La investigación estuvo bajo la dirección del Juzgado Central de Instrucción Número 2 de la Audiencia Nacional, así como bajo el escrutinio de la Fiscalía Especial Antidroga, lo que resalta la atención judicial y el esfuerzo coordinado en este combate contra el crimen organizado.
Los investigadores iniciaron su indagación este año al detectar un inusual patrón en la llegada de cocaína a España, escondida dentro de maquinaria industrial de gran volumen. Este método era estratégicamente aprovechado por un empresario español que servía como un importante nodo en la red del cártel.
Una vez en el país, las drogas eran almacenadas en varias fincas situadas en la Sierra de Madrid y en Ávila, zonas que ofrecían un grado de discreción y seguridad para la custodia de estos productos ilegales.
Desde una propiedad cercana a La Adrada, en Ávila, se organizaba la distribución a nivel nacional, que contaba con conexiones en ciudades como Bilbao y Valencia, utilizando vehículos equipados con compartimentos secretos para el transporte de las sustancias ilegales.
En el ámbito internacional, el cártel mantenía otras instalaciones en Talavera de la Reina, donde los envíos de maquinaria industrial, camuflando la droga, partían hacia Italia. En septiembre, se detectó un primer envío de cocaína hacia ese país, relacionado con figuras de la camorra napolitana del clan Amato-Pagano.
Un empresario español fue identificado como el encargado de facilitar la logística de toda esta operación en España, operando a través de varias empresas que le permitieron no solo manejar la distribución sino también integrar las ganancias ilícitas en el mercado legal.
La fase operativa de la investigación se ejecutó en dos etapas: la primera enfocada en la detención del núcleo operativo y la segunda en desmantelar los puntos de distribución clave en Valencia y el País Vasco. Esto resultó en la captura de 20 personas en diversos lugares como Madrid, Ávila, Bilbao, Valencia y Toledo, de los cuales 15 han sido encarcelados de forma provisional. Entre ellos, se encontraban dos individuos considerados objetivos de alta prioridad para la DEA desde hace años.
Durante la operación, y en sincronía con las autoridades de Países Bajos, se interceptó un importante cargamento proveniente de Costa Rica, con droga oculta en la maquinaria de un contenedor marítimo, lo que ilustra la amplitud y complejidad de las redes de narcotráfico.
Los resultados de la operación fueron impresionantes: se intervinieron 1.870 kilos de cocaína, 375 kilos de anfetaminas, 275.000 euros en efectivo, 15.000 USDT en criptomonedas, tres armas de fuego, 15 vehículos y 14 kilos de plata. Este importante golpe al narcotráfico refleja el compromiso de las autoridades en la lucha contra estas redes criminales que operan a nivel global.
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