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"Boticaria García desafía las artimañas cerebrales del hambre en su nuevo y revelador libro"

La farmacéutica, nutricionista, escritora y divulgadora Marián García, también conocida como 'Boticaria García', ha presentado su séptimo libro. En esta nueva obra, titulada 'Tu cerebro tiene hambre', desmantela las "mentiras" que el cerebro cuenta para convencer al estómago de que necesita más nutrientes de los que realmente necesita. El libro aborda los diferentes tipos de hambre que pueden surgir en el ámbito químico y hormonal.

En este libro, García ofrece a los lectores un "árbol de decisiones" para que aprendan a gestionar las preguntas relacionadas con el hambre. Explica que el hambre comienza con la liberación de la hormona grelina en el estómago, que es lo que provoca los ruidos estomacales, y cuando esta hormona llega al cerebro, es cuando éste da la orden de comer. Después de unos veinte minutos, la hormona leptina, liberada por las células grasas del cuerpo, indica al cerebro que ya está saciado.

Sin embargo, existen situaciones en las que se produce hambre incluso cuando no se necesita comer, como en momentos de estrés. La hormona cortisol entra en juego en estas situaciones y provoca la liberación de grelina, lo que genera la sensación de hambre. Además, el estrés hace que se libere menos leptina, lo que aleja la sensación de saciedad.

Otro tipo de hambre que puede surgir es el hambre ambiental, que se produce cuando se siente antojo por ciertos alimentos al ver a otra persona consumiéndolos. También se menciona el "hambre Dragón-Khan", que provoca la necesidad de consumir más azúcar después de haber ingerido glucosa, lo cual se debe a una caída en los niveles de azúcar en el cuerpo.

El libro también hace referencia al "hambre hormonal", que ocurre cuando el adipocito no es capaz de enviar la señal de saciedad correctamente debido a un mal funcionamiento. María García explica que todos estos tipos de hambre pueden coexistir y sugiere hacerse preguntas para identificar el tipo de hambre que se está experimentando en cada momento.

García ofrece soluciones para controlar el hambre fuera de lugar, como distraer al cuerpo y buscar la liberación de dopamina mediante estímulos alternativos, como escuchar música, tener una conversación o hacer ejercicio. También menciona la importancia de consumir alimentos saciantes, como aquellos ricos en fibra, y tener alimentos saludables en la despensa para cuando el hambre apriete.

El libro también aborda el tema de la genética y desmiente algunos mitos sobre su influencia en el peso corporal. García destaca la importancia de la dieta en la pérdida de peso, aunque también reconoce que el ejercicio físico es crucial. Según ella, para quemar el equivalente a una magdalena, sería necesario correr durante media hora, por lo que la balanza debería inclinarse más hacia la dieta.

García también menciona otros factores que influyen en el hambre, como la microbiota de cada persona y la edad. En cuanto a la compra de alimentos, sugiere incorporar legumbres, congelados y conservas en la dieta, ya que son opciones más económicas y mantienen sus nutrientes.

En cuanto a la divulgación en el ámbito de la alimentación, García advierte sobre el aumento de "pseudo divulgadores" y la importancia de seguir a expertos basados en la evidencia. Propone establecer comisiones deontológicas que revisen el contenido publicado, ya que la falta de ética puede poner en riesgo la salud de las personas.